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Javier Krahe

Inviernos, primaveras y veranos,
veranos, largas noches, largos días,
los días que hoy se escapan de mis manos,
mis manos, que creí que tú entendías.

(Javier Krahe)

Krahe vende poco y se escucha menos. No es guapo y desde luego no tiene buena voz. No baila, ni hace giros, ni pega saltos en el escenario. Sin embargo, es uno de los mejores cantautores de esta España puta. Un tipo poco valorado por el público y por cierto sector literario que piensa que no existe literatura en el arte de componer canciones.

Si os interesa conocer más a Krahe, en la red podéis encontrar un documental muy interesante para adentrarse en su figura. Se llama Esta no es la vida privada de Javier Krahe. Os dejo aquí la primera parte:

David Sanz


I was there

Muy poca gente sabe lo importante que es la música para mí. Lo que tampoco sabe casi nadie es que además de estudiar durante muchos años, ya desde niño he dado varios conciertos, entre ellos algunos en el Palau de la Música como pianista. A día de hoy, prefiero disfrutar de la música de una manera más íntima, más personal, sólo para mí. Y evito siempre compartirla, sencillamente porque lo veo como algo muy mío. Quizás como un pequeño secreto.

Recuerdo uno de mis primeros conciertos, era muy niño, no tendría más de diez años. Estábamos preparándonos en las salas privadas. Uno de mis compañeros me acompañaría con el violín y, mientras tanto, le iba a ayudar a un tercer compañero a afinar su guitarra cuando vino uno de nuestros maestros y sucedió la siguiente escena, que jamás olvidaré:

- Oye chico, ¿qué llevas ahí, un arma? – dijo, señalando la funda de la guitarra.

- Sí señor, pero no literalmente.

- ¿Qué quieres decir?

- Escuche esta canción…

 


2011, breve resumen

Ha sido un año intenso, un año lleno de polémicas, pero también plagado de buenos libros, buen cine, buena música y mejores experiencias. He tratado de hacer un balance de todo lo bueno y lo malo que ha rodeado al mundo de la cultura. Durante trescientos sesenta y pico días nos hemos colado, literalmente, en vuestras casas. Y hemos tratado de estar lo más cerca posible de todos los que nos leen.

Los años estarán de acuerdo con nosotros si decimos que cada vez pasan más rápido, este, además, ha pasado a toda velocidad.

Si tenemos que elegir a la música para empezar, nos quedamos con Amy Whinehouse por haber protagonizado una de las despedidas de este 2011. Y tampoco nos olvidamos de Eduardo ‘Teddy‘ Bautista, hasta el mes de julio presidente de la Sgae, y al que se le acusa de delito societario, apropiación indebida y administración fraudulenta. Por otro lado, nos acordamos de la famosa Ley Sinde, cuyo reglamento precisamente no se aprobó hasta ayer. Una ley que incendió a la red, ¿recordáis al colectivo Anonymous?¿a Álex de la Iglesia, y su dimisión como presidente de la Academia de Cine?

¿Recordáis los enfrentamientos de mayo entre taurinos y no taurinos por los toros en Cataluña? Fueron todas noticias que abrieron telediarios. ¿Y las movilizaciones del 15 de mayo?

¿Os acordáis de cuando Ana María Matute recibía el premio Cervantes y, como en un susurro, nos dejó a todos atónitos con su discurso? “Desde aquel día en que oí por primera vez la frase ‘Érase una vez’ me conmovió toda mi pequeña vida”. Y como diría Ana María Matute… Érase una vez un hombre elegante, canadiense, ante el que todos nos quitamos el sombrero en el mes de octubre después de escucharle explicar que la vida, a veces, se reduce a un puñado de acordes. Leonard Cohen, a mí, también me conmovió.

La cultura siempre está llena de adioses. A Jorge Semprún, Ministro de Cultura, diplomático, escritor, pensador, cineasta y tantas otras cosas, le tuvimos que despedir en junio. Al hombre que llevaba tatuado el 44904 del campo de concentración de Buchenwald ya nada puede sucederle. Descansa para siempre a cincuenta kilómetros de París. Se nos marchó también Ernesto Sabato, el autor del Túnel, que es, como Semprún, de ese tipo de personas que nos ayudan a comprender los tiempos que pasan y los que están por llegar. Se cerraron también los ojos violetas de una gata, que escribió con letras de oro su nombre en el hollywood de antes, Elisabeth Taylor. Estaremos más cojos sin el cine de Sindey Lumet, la sonrisa de María Isbert y los diseños de Jesús del Pozo. Nos dejó Antoñete y ya no cantaremos más descalzos con Cesaria.

Es normal que estuvieran donde estuvieran se pararan delante de la tele a mirar las obras de arte que llegaban desde l’Ermitage, y que aterrizaron en el museo del prado. O los tesoros de Antonio López, que batió todos los récords en las exposiciones del Thyssen. Dicen algunos que nadie como él pinta la luz y que sigue empeñado en detener el tiempo.

Se nos ha ido otro año, pasaron muchas más cosas, claro que sí. Por ejemplo Jose Luís Sampedro, premio nacional de las letras, pero es imposible meterlo todo en un resumen, y al que escribe esto le falla demasiado la memoria.

Llega 2012, y ojalá que solo sean noticias buenas lo que nos encontremos, y ojalá que nos sigáis leyendo. Ojalá que la crisis y la envidia vayan juntas de la mano, por un camino muy muy oscuro, y se caigan, y nadie más sepa nada sobre ellas. Solo nos queda desearos mucha salud, que seáis muy felices y daros un abrazo enorme a todos. De no ser por vosotros, este blog no tendría sentido. Gracias por estar ahí.


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