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Los españoles somos unos burros, estúpidos, ignorantes y analfabetos

Según un estudio de la Fundación BBVA los españoles nos encontramos entre los más incultos de los países estudiados (EEUU, Reino Unido, Francia, Portugal, Alemania, entre otros) en cuanto a ciencia, si mas bien las preguntas sobre las que versa la investigación debería responderlas cualquier estudiante de secundaria sin la menor dificultad. El presente estudio demuestra lo que algunos ya sospechábamos desde hacía tiempo. Y ahora, sigan recortando en educación.

Las cifras, aquí: http://blogs.elcorreo.com/magonia/files/2012/05/CuadroBBVA.pdf

 

Algunos de los resultados más escandalosos: Casi nadie sabe que los virus no pueden ser destruidos por antibióticos, o que los electrones son más pequeños que los átomos. Tampoco saben que las verduras, como los tomates, tienen genes. Ni que las células de los seres humanos se dividen. Incluso la mitad, afirman que los seres humanos hemos vivido junto con los dinosaurios o que las plantas no tienen ADN.


Liberen los libros

Vivo en España desde hace doce años, y como a veces escribo en la prensa española y saben que soy de Buenos Aires, cada vez que pasa algo más o menos dramático en Argentina me llaman por teléfono de una radio, de un diario, … y me piden que lo explique. A los españoles les encanta cuando nos pasa algo malo, y por eso quieren ver si un día nos quedamos sin respuesta.

A mi me gustaría mandarlos a cagar cada vez que preguntan, pero prefiero defenderme atacando. Lo que hago es llevar el tema a donde más les duele: les hablo de la cultura. Les cuento que a pesar de nuestras desgracias enquistadas, en la ciudad de Córdoba hay más estudiantes de cine que en toda Europa. Yo sé que es chovinismo, pero me da bronca, y me sale así. Les digo que en Buenos Aires la oferta teatral multiplica por veintitrés a la oferta teatral de Madrid y Barcelona juntas; les digo que la educación universitaria es libre, gratuita, y de enorme calidad; que escupimos científicos como España escupe toreros; les digo que tenemos librerías abiertas hasta tarde, donde no está el último bestseller, sino que hay libros de Camus, de Sartre, de Camilo Cela, de González Tuñon; les digo que vemos las películas en versión original subtitulada y que, después, nos vamos a comer pizzas y a discutir sobre cine. Les cuento que el Ateneo es una de las librerías más hermosas del mundo, y les muestro fotos, y se caen de culo.

A cada pregunta de mierda sobre coyuntura, sobre inseguridad, sobre ausencia de reglas de juego les digo Quino, les contesto Milstein, les retruco Bioy Casares. Es mi forma de decirles “cállate, ¿por qué me llamas solamente cuando queman a mis papás? A ti también te están incendiando el rancho”.

Hace doce años que le agradezco a la cultura argentina no quedarme mudo cuando me preguntan sobre el lugar donde nací. Hoy lunes, muy temprano, me llamaron de una radio de Barcelona: querían saber porqué, desde hoy, los argentinos no podemos recibir publicaciones literarias extranjeras, ni revistas científicas, ni novelas, ni ensayos, ni cualquier tipo de libro en nuestros domicilios particulares, ni en nuestras universidades, ni en nuestros laboratorios. Me preguntaron esta mañana del siglo XXI porqué los paquetes de DHL o de FedEx, que dentro tienen libros o tienen publicaciones, van a quedar confiscados en un aeropuerto; porqué un porteño va a tener que viajar treinta y cinco kilómetros para retirar ese paquete pagando una especie de fianza de cincuenta euros adicionales. Miento, la pregunta fue todavía más hija de puta, me preguntaron porqué un científico tukumano que está subscrito a la revista Nature tendrá que viajar cada mes mil doscientos kilómetros para retirar su ejemplar; me preguntaron cómo voy a hacer yo para mandarle un ejemplar de la última edición española de mis libros a mi mamá, que vive en Luján; me preguntaron como puede ser que nos esté pasando esto, si somos tan cultos.

Y así fue como hoy, después de muchos años de tener una respuesta para todo me cerraron el orto.

Hernán Casciari


El mejor regalo de mi vida

Piensa en un regalo. Me gustaría que lo imaginaras en tu mente: no es demasiado grande, más o menos, tiene el mismo tamaño que una pelota de golf. Y ahora, imaginatelo todo envuelto. Pero antes de mostrarte el contenido, te diré que este regalo hará cosas increíbles por ti: va a unir a toda la familia, te vas a sentir más querido y apreciado que en toda tu vida, estarás en contacto con amigos y conocidos que no veías desde hace años, te llenarán de alagos, y te admirarán. Este regalo pondrá en orden las cosas más importantes de tu vida. Va a redefinir el sentido de la palabra espiritualidad y fe. Vas a entender de una manera diferente tu propio cuerpo. Vas a tener una fuerza y vitalidad únicas. Cambiarás tu vocabulario, conocerás gente nueva, y tendrás una vida más sana. Y además, piensa que vas a tener vacaciones de más de ocho semanas en las que no harás absolutamente nada. Comerás toda clase de platos exóticos, recibirás camiones y flores de chocolate. La gente te dirá lo estupendo que estás. Tendrás un suministro de por vida de ‘buenas drogas’.

Vas a ser motivado, inspirado, humillado. Tu vida tendrá un nuevo significado. Paz, salud, serenidad, felicidad y equilibrio. Seguro que te estás preguntando que cuál es el precio. Es una oferta increíble. Sé que te estás muriendo de ganas por saber qué es y dónde puedes conseguirlo ¿se puede conseguir en amazon?¿en apple?¿hay lista de espera? Probablemente no.

Este regalo a mi me llegó hace mucho tiempo. Hace unos 10 años se lo regalaron a mi abuelo, hace poco más de dos, a un tío mio. Hace unos meses, a un amigo, y apenas unas semanas a otro familiar.

Hemangioblastoma, linfoma, carcinoma, … pueden llamarle de muchas maneras, todos son cáncer. Estos fueron mis regalos, y es cierto que ahora estoy bien. Pero no te los deseo, de hecho estoy seguro de que tú tampoco los quieres. Yo no cambiaría mi experiencia por nada. Esto alteró profundamente mi vida, de una forma que no esperaba. Así, la próxima vez que te enfrentes a algo inesperado, no deseado, o confuso, considera la posibilidad de que podría ser un regalo.

Mañana es 4 de Febrero, día mundial contra el cáncer. Si estás en Valencia, puedes pasarte durante la mañana y tarde del sábado por el antiguo cauce del río túria, la Asociación de Padres de Niños con cáncer ha organizado unas actividades de sensibilización que os recomiendo visitar.

Readaptado de ‘The gift nobody wants – Stacy Kramer’.

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